Guía de orientación de niños y niñas de 0 a 3 años
Actualmente, existe bastante
información acerca de los bebés y su desarrollo, que nos señala lo que los
niños deben; ser, aprender, o hacer a determinada edad.
Al mismo tiempo, y desde otra mirada,
investigaciones actuales nos hablan de lo que ellos son, de lo que nos pueden
enseñar, de lo que ellos saben, y de sus capacidades e iniciativas. En torno al
desarrollo y educación infantil existen diferentes puntos de partida y
distintas sensibilidades.
Un supuesto muy difundido (en el
que se basan muchas prácticas educativas) considera que el niño es un ser
pasivo, que solo recibe y actúa de acuerdo a lo que le solicita el adulto,
quien por desconocimiento adelanta procesos madurativos y actúa de manera
irresponsable ante los derechos de los niños.
En esta guía se habla del bebé como un ser
activo, que desde que nace tiene iniciativas, competencias y derechos, sobre todo,
a que se respete su tiempo madurativo para favorecer así un desarrollo
saludable e integral.
En el campo de la atención a niños y niñas
menores de 3 años, tanto en cunas, como en escuelas, centros de educación,
centros médicos, centros de asistencia social, lugares de trabajo y producción,
se dice que el bebé tiene derechos, que es capaz, que hay que respetar sus
ritmos de madurez, que es una persona; pero en el hacer, en la práctica
cotidiana, suele ocurrir lo contrario, existiendo una ambigüedad y
contradicción entre lo que se dice y lo que se hace.
Los recién nacidos, los bebés,
los niños y las niñas son capaces de mucho más de lo que se puede imaginar,
ellos nos sorprenden constantemente y para conocerlos es muy importante mirar
lo que hacen, cómo lo hacen, para qué lo hacen y por qué lo hacen, qué quieren,
qué sienten, qué piensan, etc.
Esta guía pretende entregar
lineamientos y orientaciones concretas a los adultos que acompañan el
desarrollo de los niños de 0 a 3 años, de manera que puedan posibilitar y
favorecer la actividad autónoma y el juego libre, valorando estas actividades
infantiles como parte esencial en la vida de los niños. Se propone al mismo
tiempo, sugerir algunas actividades y juegos para niños pequeños con el fin de
favorecer su desarrollo madurativo, sus procesos de personalización,
creatividad, aprendizaje y comunicación; respetando sus derechos, ritmos
propios de desarrollo, iniciativas y competencias.
Esta guía habrá cumplido su
objetivo si al término de su lectura se logra:
X Reconocer
la importancia y beneficios del juego y la actividad autónoma, en el desarrollo
personal, corporal, emocional, social, afectivo y cognitivo de los niños y
niñas.
X Visibilizar
las iniciativas, competencias, la afirmación de sí, en cada acción y
pensamiento de los niños y niñas menores de 3 años.
X Identificar
el rol que debe desempeñar el adulto para favorecer la actividad autónoma y el
juego infantil.
X Identificar
las señales de riesgo que pueden impedir un desarrollo madurativo favorable.
1.
Ideas que orientan la atención educativa
de los niños2 de 0 a 3 años
Las ideas que
tenemos sobre cómo son los niños y cuáles son sus necesidades marcan sin duda
el tipo de atención que le brindamos, es por ello que, en coherencia a los
objetivos y fines de la educación en el país, resulta imprescindible iniciar
esta guía haciendo referencia a la mirada de niñez de la que se parte, a los
principios que orientan la Educación Inicial y a los elementos que favorecen el
desarrollo infantil en los primeros años de vida.
1.1 Mirada
sobre la niñez
A la luz de
las actuales investigaciones con infantes, se ha dado un salto cualitativo en
la mirada y en el abordaje de la infancia.
Es así que se
parte de reconocer al niño como:
• Sujeto de derechos: Persona en evolución
permanente, que requiere de condiciones específicas para crecer y
desarrollarse, cuya singularidad y particularidad deben ser reconocidas en
todos los campos de su desarrollo.
• Sujetos de acción
más que de reacción: Los bebés llegan al mundo dotados de capacidades para
percibir, moverse, relacionarse con el entorno y aprender. Estas capacidades le
permiten observar su entorno, intervenir en él de acuerdo a sus posibilidades e
iniciativas, transformarlo y a partir de esa interacción también se
transforman. La acción del niño es la que le permite explorar, conocer y formar
su pensamiento.
• Seres sociales, que necesitan al otro para
crecer y desarrollarse: Los niños se desarrollan como sujetos a partir de
otros, con otros y en oposición a otros; mientras van otorgando sentido y
significado a su entorno, con el que establecen intercambios recíprocos.
Entender al niño como un sujeto social significa reconocer que cada niño nace
dentro de una comunidad, marcada por un origen, una lengua, una región
geográfica, valores, cierta manera de mirar, sentir, pensar y actuar en el
mundo, compartidos por su grupo.
Descargue material completo
Actualmente, existe bastante
información acerca de los bebés y su desarrollo, que nos señala lo que los
niños deben; ser, aprender, o hacer a determinada edad.
Al mismo tiempo, y desde otra mirada,
investigaciones actuales nos hablan de lo que ellos son, de lo que nos pueden
enseñar, de lo que ellos saben, y de sus capacidades e iniciativas. En torno al
desarrollo y educación infantil existen diferentes puntos de partida y
distintas sensibilidades.
Un supuesto muy difundido (en el
que se basan muchas prácticas educativas) considera que el niño es un ser
pasivo, que solo recibe y actúa de acuerdo a lo que le solicita el adulto,
quien por desconocimiento adelanta procesos madurativos y actúa de manera
irresponsable ante los derechos de los niños.
En esta guía se habla del bebé como un ser
activo, que desde que nace tiene iniciativas, competencias y derechos, sobre todo,
a que se respete su tiempo madurativo para favorecer así un desarrollo
saludable e integral.
En el campo de la atención a niños y niñas
menores de 3 años, tanto en cunas, como en escuelas, centros de educación,
centros médicos, centros de asistencia social, lugares de trabajo y producción,
se dice que el bebé tiene derechos, que es capaz, que hay que respetar sus
ritmos de madurez, que es una persona; pero en el hacer, en la práctica
cotidiana, suele ocurrir lo contrario, existiendo una ambigüedad y
contradicción entre lo que se dice y lo que se hace.
Los recién nacidos, los bebés,
los niños y las niñas son capaces de mucho más de lo que se puede imaginar,
ellos nos sorprenden constantemente y para conocerlos es muy importante mirar
lo que hacen, cómo lo hacen, para qué lo hacen y por qué lo hacen, qué quieren,
qué sienten, qué piensan, etc.
Esta guía pretende entregar
lineamientos y orientaciones concretas a los adultos que acompañan el
desarrollo de los niños de 0 a 3 años, de manera que puedan posibilitar y
favorecer la actividad autónoma y el juego libre, valorando estas actividades
infantiles como parte esencial en la vida de los niños. Se propone al mismo
tiempo, sugerir algunas actividades y juegos para niños pequeños con el fin de
favorecer su desarrollo madurativo, sus procesos de personalización,
creatividad, aprendizaje y comunicación; respetando sus derechos, ritmos
propios de desarrollo, iniciativas y competencias.
Esta guía habrá cumplido su
objetivo si al término de su lectura se logra:
X Reconocer
la importancia y beneficios del juego y la actividad autónoma, en el desarrollo
personal, corporal, emocional, social, afectivo y cognitivo de los niños y
niñas.
X Visibilizar
las iniciativas, competencias, la afirmación de sí, en cada acción y
pensamiento de los niños y niñas menores de 3 años.
X Identificar
el rol que debe desempeñar el adulto para favorecer la actividad autónoma y el
juego infantil.
X Identificar las señales de riesgo que pueden impedir un desarrollo madurativo favorable.
1.
Ideas que orientan la atención educativa
de los niños2 de 0 a 3 años
Las ideas que
tenemos sobre cómo son los niños y cuáles son sus necesidades marcan sin duda
el tipo de atención que le brindamos, es por ello que, en coherencia a los
objetivos y fines de la educación en el país, resulta imprescindible iniciar
esta guía haciendo referencia a la mirada de niñez de la que se parte, a los
principios que orientan la Educación Inicial y a los elementos que favorecen el
desarrollo infantil en los primeros años de vida.
1.1 Mirada
sobre la niñez
A la luz de
las actuales investigaciones con infantes, se ha dado un salto cualitativo en
la mirada y en el abordaje de la infancia.
Es así que se
parte de reconocer al niño como:
• Sujeto de derechos: Persona en evolución
permanente, que requiere de condiciones específicas para crecer y
desarrollarse, cuya singularidad y particularidad deben ser reconocidas en
todos los campos de su desarrollo.
• Sujetos de acción
más que de reacción: Los bebés llegan al mundo dotados de capacidades para
percibir, moverse, relacionarse con el entorno y aprender. Estas capacidades le
permiten observar su entorno, intervenir en él de acuerdo a sus posibilidades e
iniciativas, transformarlo y a partir de esa interacción también se
transforman. La acción del niño es la que le permite explorar, conocer y formar
su pensamiento.
• Seres sociales, que necesitan al otro para
crecer y desarrollarse: Los niños se desarrollan como sujetos a partir de
otros, con otros y en oposición a otros; mientras van otorgando sentido y
significado a su entorno, con el que establecen intercambios recíprocos.
Entender al niño como un sujeto social significa reconocer que cada niño nace
dentro de una comunidad, marcada por un origen, una lengua, una región
geográfica, valores, cierta manera de mirar, sentir, pensar y actuar en el
mundo, compartidos por su grupo.
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